La Tía Eloisa me llaman hasta los vecinos de mis nietos, llegue a Cali en 1956 con mi segundo marido, Enanías, mas bien conocido como hernán, esperando declararnos damnificados de la explosión del siete de agosto, arribamos con pocos corotos a un estacionadero que tenía la flota magdalena en la calle 10 con 16. Eramos paisas recien bajados de la montaña de balboa, caldas, veniamos huyendo de la violencia de los vecinos de la celia, habiamos caminado un día hasta pereira, donde hernan consiguio los tiquetes en la flota que nos llevaría a nuestro destino, habrá sido jugado a los dados y haciendo trampa, como solía ganar. Caminando por la misma carrera del estacionadero, vimos un joven muy atractivo parado en una puerta de lo que parecía una oficina, al frente habia parqueado un automovil nuevo un Bel Air del año, según supe después. El hombre levantaba el ala del sombrero mientras nos veía pasar recien desempacados, realmente solo me miraba a mi de abajo a las tetas, y se devolvía a repasarme, mientras torcia la boca y el bigote, para saludar como buen acento paisa, buenos días, señores!. Hernan despierto como era, se dirigió al joven y extendiéndo la mano le contestó, Buenas patrón, de casualidad usted tiene trabajo para la señorita? Es muy despierta!, me sorprendió que no pidiera oficio para él, pero luego entendería su liberalidad. Francisco como se llamaba el joven era socio de su hermano mayor, Alvaro, ambos habian llegado a la ciudad desde san roque antioquia, y ahora tenían mucho éxito vendiendo en las plazas de mercado y en galerías, frascos de vermífugos, de cremas y de unguentos milagrosos que alvaro preparaba en el patio y que pacho salia vender en el Chevrolet Bel Air por todos los pueblos del valle y caldas. Por casualidad entonces resulté siendo la primera empleada de la floreciente industria, mis actividades iban desde organizar la oficina, hacer el tinto, batir y cuidar las marmitas de fabricación, envasar el producto, hacer llamadas, llevar el correo y, de vez en cuando, una rumbiadita con pacho. Hernán rapidamente se ubicó como ayudante en un bar de la carrera octava, rentamos una piecita en el barrio sucre, a ambos nos quedaba cerca del trabajo. Un año después compramos un lote en salomia y en seis meses ya teníamos una casa de dos cuartos, en medio del barrio nuevo de obreros de la zona industrial de la pujante ciudad. Mi marido resultó un duro para lo que ahora llaman entertaiment, se hizo socio del bar, luego abrió una sucursal y se amplió el negocio a una casa de citas, el coche rojo muy popular entre los caleños hasta los años setenta, entre tanto yo habia parido dos niños y una niña, ya me quedaba en casa de día y manejaba los suministros de los negocios de hernan. A veces lo acompañaba de noche a los bares, me entristecia la musica, especialmente los tangos, esta noche me emborracho, mi noche triste, duelo criollo, y otras barbaridades hermosas y melancólicas, pero me facinaban las mujeres, casi todas traidas de la zona cafetera, paisanas al final y al cabo, con historias de abusos y abandonos, de miedos y esperanzas, las mejorcitas las ascendiamos del cabaret de la 19 con octava al coche rojo. Las muchachas vivian internas, se trataban duro entre si, se robaban sus afeites y sus avalorios, algunas empezaban abusar de las drogas, entones me temían porque las devolvía al cabaret o las echabamos a la calle. esa opción sabían sería una vida de degradación extrema. Al morir hernan por los excesos nocturnos del acompañar a los clientes a beber y de probar la calidad de las muchachas, termine sin quererlo de madama, entonces me bautizaron tia Eloisa, enérgica maneje con mano de hierro el personal de los locales, me deshice del cabaret, y abri dos discotecas , que entonces llamaban grilles, uno de ellos el escondite se hizo muy famoso porque de él era habitual uno de los jefes del cartel, miguel al que casi no trate, que era gustador de la salsa clásica, de las mujeres hermosas, que ya no eran inmigrantes sino locales, unas trigueñas dulces como una palmera, la familia crecia y prosperaba, cada semana arrimaba a mi oficina en el escondite francisco, mi antiguo patrón el dueño del lindo Bel Air, con los años nos habiamos convertido mas en complices que en amantes, me traía obsequios de sus periplos de viajero. Cincuenta años después de nuestra llegada, la ciudad es otra, grande sucia y desordenada, los negocios originales fueron languideciendo, mis hijos ya profesionales se hicieron socios del laboratorio de los hermanos de san roque, el cual se ha convertido en un emporio industrial, la familia ahora es muy respetable, ambos se casaron con damitas caleñas raizales muy distinguidas, uno el mayor pertenece a la junta de la cámara de comercio y el otro a la del club colombia. Por eso no estoy de acuerdo con los resentidos que se quejan, porque nuestro país no ofrezca oportunidades, mire que hasta las putas si hacemos patria, progresamos.
viernes, 26 de octubre de 2007
La vida de Roger
Son las dos de la madrugada, hace rato que su mujer se ha dormido agotada, Rogelio está navegando en la Internet, feliz porque desde que tiene banda ancha, puede chatear simultáneamente con sus amiguitas de Perú, Ecuador y Panamá, a quienes se les ha presentado como un Ingeniero muy exitoso. La tía Eloisa que se levanta a tomarse su aguita de toronjil con la pastilla calmante de la artritis, reniega moviendo su cabeza mientras se ajusta las gafas, Ay, mijo, por qué no se acuesta para que mañana madrugue a buscar trabajo, esta mañana escuché en la radio que están necesitando auxiliares de obra en las construcciones del sur. Rogelio se molesta y se vuelve a mirarla, piensa vieja pendeja, un hombre como yo preparado como ejecutivo de oficina merece un trabajo a su altura, ya me vas a sugerir que me haga taxista, sin embargo le dice subiendo el tono de la voz, viejita andate a dormir que está entrando un viento frío que te va a dar mas achaques.
Roger, su mas frecuente user name, se vuelve a concentrar en la terminal de computador. Mientras hace amigas por la Web en la noche, baja fotos porno en la mañana, no gasta en videos porque no tiene tarjeta de crédito desde hace dos años que fue reportado a los tiranos de las centrales de riesgo. Convenció a Juliana su mujer de instalar la banda ancha, una pequeña inversión porque estoy haciendo los cursos del Sena virtual, que me están enseñando ventas y mercadeo, va a ver los resultados mija cuando monte mi propio negocio, cuando la cooperativa te preste los seis millones que necesitamos para el plante. A propósito cuantos meses te faltan para liberar el cupo. Estoy muy estresado encerrado aquí en la casa, no veo la hora de montar la tienda de videos. Se me ha ocurrido que si instalamos un quemador de DVD puedo vender hasta películas piratas.
Juliana es una contadora que ademas de trabajar en un banco, lleva tres asesorías independientes los fines de semana. Gracias al alto cargo que desempeña y a estos ingresos adicionales sostiene el hogar desde que Rogelio fue despedido de la BOA donde hacía las veces de auxiliar administrativo. A pesar de su antigüedad en la empresa, lo echaron como un perro cuando varios clientes se quejaron porque varias veces les había hecho el lance de pedirles plata prestada para la operación de la tia Eloisa, que por entonces gozaba de buena salud. Afortunadamente no se dieron cuenta que cometía otras indelicadezas como tanquear el carro con vales de la empresa, que adulteraba con las placas de las camionetas, y como llevarse una libra de café cada mes a la casa.
Roger piensa que mañana volverá a retomar el curso virtual de servicio al cliente, que inició hace dos meses y que ha sido incapaz de seguir. Esos cursos son muy elementales para mi preparación, además esos foros y chats son muy jartos, no permiten la actividad social. Aunque ya me contacté con una hembrita del curso que me paró bolas cuando le mandaba caritas felices mientras discutiamos del tema con el profe. Hola, yo podría terminar mis estudios de ingenieria de sistemas por la red, hace quince años hice dos semestres en el instituto pascal, no me debe faltar mucho. Lástima que todo es en inglés, para que carajo me sirve el inglés a mi, si no tengo ninguna intención de pedir visa para trabajar como burro en los unites estates, para eso prefiero pasar trabajos aquí. mas bien el año entrante nos podemos ir a disney word con la prima de diciembre de Juliana. Afortunadamente despues de veinte años de casados, no tenemos hijos, solo cuidamos a la tía y casi acabamos de pagar la hipoteca de la casa. Pensandolo bien, también podriamos volver a hipotecar la casa para montar el negocio de alquiler de videos. Mañana si me levanto antes de que se vaya Juliana al trabajo, le comento esta ideota.
En la alcoba mientras Rogelio decide por fín acostarse, Juliana empieza a despertar y a ensoñar con el patrón de una de sus asesorias del sábado que le tiene ganas. Le gusta, si le gusta mucho.
El la mira sonreir con placer y cavila para si, esta vieja tiene su guardado.
La vida de Rosita
Me llaman Rosita, soy una mujer con suerte, a pesar del malparido de mi marido, cada día me levanto entusiasmada con la misión que Nuestra Señora, la Inmaculada Concepción me encomendó hace tres años, en una noche bien entrada la madrugada mientras rezaba por el bienestar de Luis Alberto, que se perdía cada vez con mayor frecuencia, repentinamente se iluminó con un haz resplandeciente el cuarto de baño, abriendo desmesuradamente los ojos vi titilar el led verde del radio transistor que Lucho mantenía en el wc. Me levanté despacio y descalza me acerqué a la puerta de la pequeña habitación, escuche una voz suave que decía 'buenas noches, buenos días, el patrón de los caballeros de la virgen está con nosotros', de nuevo todo quedó en silencio y oscuro, escuché entonces los pasos sigilosos de Lucho atravesando el zagúan, me recosté, y como siempre, me hice la dormida. El sinverguenza olía a jabón chiquito.
A la siguiente mañana escuche en la emisora de la W, un locutor llamado eslobodan, que leía una nota de prensa del nuevo herald de miami, el presidente es el patrón de hombre trabajador, sincero e impaciente. A continuación se recordaba un aniversario mas del atentado al santo padre en la plaza de roma, el 13 de mayo. Un calor que buscaba salida subió desde mi vientre hasta la punta de mis cabellos, comprendí.
Desde entonces, dedico cuatro horas a defender en la radio, mi fe en el presidente, soy su dovota servidora, en tanto desayuno voy redactando el mensaje que leeré cuando me den el turno como oyente que reporta sintonía. espero paciente cuarenta minutos o más hasta que me ponen al aire, julio dice adelante maría, me despacho contra los terroristas de la oposición, leo con voz pausada y afinada, con delicado ritmo. Al concluir, marco a la otra emisora, donde después de treinta minutos me ponen al aire, hola cecilia, que dices recita dario. Se que he calado profundamente en los buenos colombianos, me doy cuenta que los colombianos en el extranjero están felices con nuestro mandatario, piden que lo reelijan, algunos me felicitan. Claro que existen resentidos que llaman, hay una tal tia Eloisa, con timbre de marimacho, que llama solo a insultarme y a reclamar porque me pasan todos los días, la voz me suena conocida, pero dice que llama desde madrid.
Afortunadamente ambos somos pensionados del seguro, a las once empiezo a parar el almuerzo en la cocina, Lucho va entrando rayando el medio día, viene del café del mamerto, una hora y un nombre horribles para un café. Lucho hace años que aceptó resignado los alimentos sanos que preparo por recomendación del libro de la doctora aslan, puro gluten en hamburguesa, en postre y en papilla, pero sé que temprano se vuela a desayunar al café con tinto negro y almojabana, y no a charlar de futbol como dice, qué desocupado habla 20 horas del mismo tema?, lleva muchas monedas de cien pesos, me pregunta a veces que si lo he escuchado cuando hace comentarios sobre santa fe en la radio, llama a reportar sintonía al programa del antipático doctor velez, casi todos los días se les cuela y se echa un insultico al técnico antes de que lo corten.
Por las tardes me siento en el computador a escribir comentarios en el tiempo, el pais, el colombiano, el heraldo, usando la internet. Ultimamente observo que me hacen contracomentarios, especialmente un tal juancho que escribe desde filadelfia, caldas?
No se porque me han entrado unas ganas tremendas de escibrir contra los maridos adúlteros, irresponsables, que ya no cumplen con sus deberes conyugales, machistas insoportables que imponen su estupida voluntad a sus compañeras, me sorprendo reflexionado en ese tono, vaya sería una buena consejera de bienestar familiar!. defensora de los débiles y desamparados. Nuestra señora me ha bendecido con esta misión, para que somos cristianos, sino para enseñarle a los demás de amor, de tolerancia y de caridad. ya me compré un chip de tigo para hacer llamadas gratís al programa del doctor velez para leer mi mensaje de apoyo a nuestro presidente.
La vida de Yiyo
Está sentado frente a una mesa de madera, que se bambolea con el vaiven de su silla empinada en dos patas. Son las diez de la mañana y ya se aplicó dos wiskies. Recuerda a la abuela que lo crió, cuando le advertía, te vas a caer muchacho! Si supieras Lucha, que de verdad estoy cayendo de culo para el estanco, porque los trásfugas de Hetor Mario y el diputado Garcia, me aventaron con los periodistas. Esos buitres capitalinos, que se divierten haciendo trizas a los políticos de provincia y a los que venimos del estrato popular. Eso si, a sus compinches de bebeta como los senadores de Bogotá, que casualmente son mis jefes, los respetan. En este país, se sospecha del ascenso social, los Pombo, los Santos y los Sanz, me llaman lobo arribista, pero vueven a buscarme tarde que temprano, cuando necesitan los voticos. No le das pena montarse en mi camioneta cherokee cuando subimos a la provincia a recorrer cabeceras y veredas municipales. Yiyo habla consigo mismo olvidándose que le acompaño, de repente sus ojos hepáticos me miran para decirme, escriba eso macho!
Adoptando la costumbre del altiplano, Yiyo usa sombrero de fieltro, vestido completo de paño, camisa blanca de mancornas y una corbata lila de seda italiana, que le regalo el jefe del partido cuando en la convención departamental le dieron el aval para representar al partido en las próximas elecciones para diputados de la asamblea. Ocurrió hace apenas dos meses, pero parecen días lejanos, la campaña lo tiene agotado. Viajar por los 60 municipios para cuadrar líderes y comadres es una mamera. la seguidilla de sancochos, viudos, ajiacos, hasta terneras a la llanera, las promesas vagas que la gente sabe chimbas, lo agotan a uno, pero con frecuencia tiene sus ricas recompensas, las muchachas más avispadas del pueblo; ellas saben por donde va el agua al molino, se hacen de rogar un ratico, pero les gusta la idea de pensarse diputadas. Yiyo, mientras apura un trago que pasa con uchuvas piensa que en cuarenta años la política no ha cambiado mucho. Su propia madre en los años sesenta, una robusta y morena india de Yacopi, bastante volantona, era asidua de las fiestas y francachelas, de las campañas de entonces. La abuela Luisa siempre pensó que su nieto, el mayorcito, tenía los mismos ojos del ex-gobernador Pinzón. Lo alboratado que fue el niño, su hablantanería, su altivez, no permitían vislumbrar el animal político, que llevaba en su interior. Solo a los catorce años de edad cuando al pueblo llegaron los muchachos reclutando “heroes del pueblo”, Yiyo salió como pepa de guama a esconderse. Cuando volvió al pueblo, ya los paracos lo habían limpiado. Entonces para protegerse de ahi en adelante, tomo partido, decidió pedirle chanfaina al concejal Palomeque, quien era candidato para ser alcalde en la primeras elecciones populares para alcaldías municipales que se hacían en el país. La fuerza política del doctor era avasalladora, ni la maquinaría oxidada del alcalde en ejercicio, pudo detener la aplanadora de billete, el patrocinio venía de lejos, de Pacho, y de Puerto Boyacá, pero era efectivo, bastante efectivo.
En la discoteca mientras se escuchan a todo volumen los éxitos mas recientes de la musica de despecho, reconoce la voz de su compadre Harry Rivera, conocido en su puebo como “guayuco”, hoy es el rey del arrabal en todo el país, con decirle que tres veces ha aparecido en el show de Jorge Barón. Yiyo sabe que si aún tiene algunos amigos leales, uno de ellos es “guayuco”. Juntos pasaron muchos sudores y sustos en Puerto Berrio, en la Dorada, cuando recibieron entrenamiento de milicia de un gringo, que llamaban coronel Yair. Todavia conserva en sus sueños la mirada interrogadora de los campesinos de la zona, que ellos eliminaban personalmente en su entrenamiento, una vez que un informante, los señaba como miembros de la UP. Los mamertos se iban derechito para el infierno. Vaya si hemos hecho patria!, se escuchó decir Yiyo mientras se bamboleaba de atrás a delante, una y otra vez. En estos tiempo de paz, en cambio, se nota la prosperidad, el gobernador actual me tiene en gran estima para los negocios, ha descargado en mi la responsabilidad política de la contratación del departamento, le consigo participación deslizandome como un tigrillo entre contratistas, concejales, diputados y colegas alcaldes. En Bogotá, los mismisimos senadores me llaman Doctor Gonzalez, pero se que les cuesta un poquito. Desde que se hicieron públicas en una revista unas supuestas grabaciones, sólo lo ha citado el gobernador para tranquilizarlo, pero sabe que lo lleva con la doble. Al menos no le retiraron el aval del partido. Los que hacen el escandalo en la prensa realmente quieren la cabeza del gobernador, un joven aristocráta prometedor. Que apenas conoció a Yiyo siendo el mejor alcalde de Cundinamarca, lo invito a trabajar en su grupo. Había filin como dicen los gringos.
La putana de su madre se llamaba Rosalía Gonzalez, se perdió con un cirquero, solo un año después de haberlo parido. La abuela Lucha resignada lo había acogido y lo crió con todo lujo de detalles para que fuera el varón que nunca hubo en la casa. Asi, bien atendido, bien aseado y alimentado, machito, creció el joven exigiendo y demandando favores. Luego esa educación se convirtió en una cualidad, especialmente para pedirselo a las mujeres. Habia aprendido la marrulla, a manejar la lengua, dulce filuda y pegajosa, tenía labia. Cuando a los veintidos era concejal de Yacopí, ya tenía al menos cuatro párvulos berriando en las veredas. Pero a los cuarenta y cinco años, no se habia casado y no se le conocía moza estable, por lo que sus enemigos le hacían correr la fama de maricón. Lo que no le gustaba a Yiyo, pero hacía poco para desmentir. Su grupo de escoltas conformado por cinco jovenes paisas bastante atractivos, parecia apoyar la malediscencia. Sin embargo en dos ocasiones Yiyo, había recibido pruebas de su fiereza y de su lealtad para protegerlo.
Joven y usted, puede votar el próximo domingo a pesar de ser extranjero?
Rupert Cooper, su corresponsal EMAITI
La vida de Wilson
Wilson es mi jefe, trabaja poco, es lento para tomar decisiones, las dilata como si esperara que el transcurrir del tiempo diluyera o desapareciera los problemas. Asi son todos los hombres, pero mi jefe es un moelo destacado. Su lema gerencial parece basarse en la sentencia; no hagas hoy lo que puedes dejar para mañana! y su filosofía dice; tienes un problema, si tiene solución no te preocupes porque pronto ya no será un problema, si el problema no tiene solución no te preocupes porque no puedes hacer nada. Ahora, si no se lo puede delegar ve buscando una cabeza de turco para echarle la culpa de lo que pueda ocurrir.
Por lo que se Wilson, ha trabajado cinco años en la empresa, lleva dos años como jefe de sucursal, pero que jefe, cuando hay visitantes se luce, se muestra autoritario y grosero, como su heroe cinematográfico Van Dame, le faltan las patadas a la nuca, pero apenas se van, retorna a su actitud indecisa y pasiva. Llega todos los días una hora después de iniciarse la jornada, con sorna comenta, si se le hace un reclamo por atrasar una junta, “todos se fijan que soy el último en llegar, pero nadie se da cuenta que soy el primero que se va” y suelta la risotada.
La sucursal no consigue clientes nuevos desde hace dos años, cuando como nuevo gerente se le hizo responsable de las ventas. Mas bien, cuando los clientes lo invitan a que los visite, generalmente les promete el oro y el moro, mientras les hace pistola con los dedos de los pies. Con el tiempo los clientes enojados por el incumplimiento de las promesas de cumbiambero dan por terminado el contrato. Así la BOA ha cedido participación a sus competidores, poco a poco ha labrado una pésima fama, de proveedor que faltonea y mama gallo.
En la oficina nos atemoriza la situación, se cierran periodicamente frentes de trabajo y no se abren nuevos. Nos hemos puesto de acuerdo implicitamente entre los tres jefes de área. Como sabemos que hablándole duro y serio manejamos a Wilson, hemos tomado las riendas de los acontecimientos, aprovechando que ahora falta también todas las tardes, pues llama a decir que está visitando un cliente, aunque todos sabemos que debe andar con la moza en un motel. Lo suponemos, aunque no nos importe, porque Teresa, su esposa lo llama a la oficina cuando tiene el celular apagado.
El único problema que aún tenemos son los gastos pequeños pues Wilson se lleva la caja menor en el bolsillo.
